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El sueño también hace parte de la recuperación

Raquel Mejía8 min de lecturaEducación clínica

Este artículo fue revisado y actualizado el .

El sueño no es tiempo perdido entre una sesión de fisioterapia y la siguiente. Mientras duerme ocurren procesos importantes para recuperarse, entre ellos la síntesis de proteína muscular, la regulación del dolor y la consolidación de las habilidades motoras que practica.

Para muchos veteranos, dormir bien no es sencillo. El dolor, el trastorno por estrés postraumático (TEPT), la lesión cerebral traumática (TBI, por sus siglas en inglés), los medicamentos y los cambios de rutina pueden hacer que el sueño se vuelva ligero, interrumpido o poco reparador. Eso no significa que usted esté fallando. Significa que el sueño merece atención clínica dentro de su plan de recuperación.

Por qué el sueño importa para recuperarse

El sueño profundo coincide estrechamente con el mayor pulso nocturno de hormona del crecimiento, que participa en la formación de proteínas y otros procesos de crecimiento. Esa relación no permite saber cuánto tardará en sanar una lesión. En un pequeño estudio cruzado de Physiological Reports (2021), 13 adultos jóvenes sanos tuvieron una síntesis de proteína muscular un 18 % menor después de una noche de privación total del sueño que después de una noche normal. Este resultado de laboratorio a corto plazo no predice lo que pasará en cada paciente.

El sueño también ayuda al cerebro a conservar las habilidades practicadas. La rehabilitación no es solo fortalecer un músculo; también incluye reaprender equilibrio, coordinación y control. Un metaanálisis de 48 estudios publicado en Neuroscience & Biobehavioral Reviews (2020) encontró un beneficio general pequeño del sueño para consolidar la memoria motora, con resultados diferentes según la tarea. Esto respalda la función biológica del sueño, pero no demuestra que dormir más mejore de forma directa todos los resultados de la fisioterapia.

Este es el mapa general de recuperación:

Tres formas en que el sueño apoya la recuperación: reparación muscular, regulación del dolor y aprendizaje motor

Cómo el mal sueño aumenta el dolor

El dolor y el sueño pueden afectarse en ambas direcciones. Una revisión de The Journal of Pain (2013) encontró que la alteración del sueño solía predecir el dolor posterior de manera más constante. Una revisión de Pain (2024), que incluyó 16 artículos prospectivos con 116.746 adultos, encontró una asociación entre los problemas de sueño y una mayor probabilidad de presentar dolor musculoesquelético crónico después. Los autores calificaron como muy incierta la evidencia para algunas categorías de problemas de sueño; por eso, el resultado no demuestra que dormir mal cause todos los cuadros de dolor.

Los estudios controlados también muestran cambios a corto plazo en la sensibilidad al dolor. En un ensayo cruzado aleatorizado de 2023 con 95 adultos sanos, dos noches de despertares forzados redujeron el umbral al dolor por calor. La pérdida de sueño profundo y el aumento de la actividad inflamatoria celular explicaron parte del cambio. Esto no significa que el dolor sea imaginario: el sueño interrumpido puede cambiar la respuesta de los sistemas nervioso e inmunitario ante un estímulo doloroso.

Por qué los veteranos lo viven con más frecuencia

Un metaanálisis de 59 estudios publicado en Sleep Medicine Reviews (2023), con 28.100 participantes, estimó mala calidad del sueño en el 69 % de militares y veteranos en conjunto y en cerca del 83 % del subgrupo de veteranos. Las estimaciones variaron bastante y casi todos los estudios incluidos se calificaron como de calidad moderada. El VA también señala el insomnio y las pesadillas como problemas frecuentes en veteranos con TEPT, sin dar a entender que los presentan todos.

La apnea del sueño también merece atención. El National Heart, Lung, and Blood Institute incluye entre sus posibles síntomas los ronquidos fuertes, la respiración que se detiene y reinicia, los despertares con sensación de ahogo, la somnolencia durante el día y los dolores de cabeza. Estos signos requieren evaluación médica; los síntomas por sí solos no permiten diagnosticar apnea.

Qué hace la fisioterapia

La fisioterapia no reemplaza la medicina del sueño ni la atención en salud mental. Según el contexto clínico y el alcance profesional local, un fisioterapeuta puede preguntarle por el sueño, ajustar el plan de rehabilitación y comunicar las inquietudes al profesional indicado. La APTA apoya la colaboración entre fisioterapeutas y profesionales de medicina del sueño.

En fisioterapia, esto puede incluir:

  • Tamizaje del sueño. Unas preguntas breves pueden identificar síntomas de insomnio, mala calidad del sueño o posible apnea y orientar una remisión; no dan un diagnóstico.
  • Horario del ejercicio. La actividad regular puede favorecer el sueño. Una revisión de 23 estudios en adultos sanos, publicada en 2019, no encontró que el ejercicio en la noche empeorara el sueño en general. Sin embargo, el ejercicio intenso que terminaba una hora o menos antes de acostarse podría afectarlo. Sus síntomas y su horario importan más que una regla igual para todos.
  • Relajación y respiración. La relajación muscular progresiva o la respiración diafragmática lenta pueden ayudar a reducir la activación. No reemplazan la atención especializada para insomnio o TEPT.
  • Posiciones y manejo de síntomas. El dolor o una recuperación quirúrgica pueden requerir otra posición para dormir, almohadas o una forma más segura de acostarse y levantarse de la cama.
  • Remisión adecuada. Las pesadillas, la hipervigilancia, los ataques de pánico, la sospecha de apnea o el insomnio persistente pueden requerir medicina del sueño o atención en salud mental.

La Guía de Práctica Clínica del VA/DoD de 2025 sugiere la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (CBT-I, por sus siglas en inglés) por encima de los medicamentos como tratamiento inicial del insomnio crónico. También desaconseja usar la educación sobre higiene del sueño como único tratamiento. Los hábitos de sueño pueden apoyar la atención, pero no equivalen a CBT-I.

Qué puede esperar

La recuperación del sueño rara vez es inmediata. En lugar de esperar una noche o una puntuación perfecta, lleve un registro de aspectos importantes para usted: nivel de alerta durante el día, tolerancia al ejercicio, dolor y número de despertares.

El progreso puede verse afectado por el dolor, el TEPT, la TBI, los medicamentos, la apnea, el consumo de licor, el estrés y la rutina. Si lleva años durmiendo mal, pida un plan gradual y una nueva valoración. La meta no es tener un sueño perfecto; es dormir de forma más segura y reparadora para apoyar el resto de su atención.

Cuándo buscar ayuda

Consulte con un profesional de salud si presenta:

  • Dificultad persistente para dormir que afecta su funcionamiento diario
  • Ronquidos fuertes, pausas al respirar, despertares con sensación de ahogo o somnolencia marcada durante el día
  • Pesadillas, hipervigilancia o recuerdos intrusivos que le impiden dormir
  • Caídas, confusión o somnolencia marcada después de tomar medicamentos para dormir

Vaya a urgencias si pierde de forma repentina el control de la vejiga o los intestinos y además presenta entumecimiento alrededor de la ingle o los glúteos, o debilidad intensa de aparición reciente en las piernas. Estos pueden ser signos de una urgencia de la columna.

Si está en peligro inmediato en Colombia, llame al 123. Si está en crisis o tiene pensamientos de hacerse daño, puede usar el chat de la Veterans Crisis Line, disponible por internet desde cualquier lugar con conexión. En Estados Unidos puede llamar al 988 y presionar 1 o enviar un mensaje de texto al 838255. Fuera de Estados Unidos, esos códigos cortos pueden requerir un plan de telefonía estadounidense con servicio internacional.

Fuentes